Puebla: azulejos y talavera

Puebla, Puebla
25, 26 y 27 de Julio, 2011
Tlacotalpán a Puebla: 6 hs

Al salir de Tlacotalpán, vimos que estábamos casi a la misma distancia de Oaxaca que de Puebla, y como Michelle (amiga de L) iba a estar en Oaxaca el fin de semana siguiente, decidimos cambiar el orden, y visitar Puebla primero. Puebla es una ciudad bastante grande, con mucha gente, y mucho tránsito. También había muchos turistas, sobretodo mexicanos, asique sin pensar demasiado y ya cansados del viaje decidimos rápido por un hotel. El zócalo es muy lindo, con una catedral impresionante, y varios edificios públicos alrededor muy coloniales y muy bien conservados. Puebla se destaca por las talaveras, cerámicas hechas en barro con un tratamiento especial y pintadas a mano. Además los azulejos son muy famosos también y muchos edificios aún conservan sus fachadas con azulejos de la época de la colonia. A la mañana siguiente, recorrimos la ciudad caminando, pasamos por la Iglesia de Santo Domingo, las peatonales, la calle de los dulces (compramos varios camotes pero no nos gustaron; un especie de dulce de batata con sabores a distintas frutas), la calle de las artesanías. Aprovechamos a comprar unos jarrones de talavera. A la tarde hicimos un tour en bus por la ciudad y pasarmos por las distintas plazoletas, el callejón de los sapos, los fuertes, la parte más moderna de la ciudad y varios otras iglesias. También degustamos algunas cosas típicas como el mole poblano y las micheladas (estas últimas son un horror, es una mezcla oscura, muy salada parecida a la salsa inglesa, a la cual se le agrega cerveza, intocable). Al día siguiente, terminamos de hacer algunos trámites que necesitábamos (seguro del auto en México) y terminamos saliendo para Oaxaca a las 3 pm. Como encontramos varios cortes en la ruta por reparación y ya se nos venía la noche, decidimos parar en el camino en un pueblito llamado Tehuacán. Justo en el zócalo había un acto especial de la policía con banda de música y todo, asique los chicos disfrutaron del show. Cenamos la clásica comida mexicana, que para decir verdad, es siempre lo mismo: tortillas de maíz rellenas con pollo, carne o queso en sus distintas formas, tacos, quesadillas, fajitas o enchiladas, siempre con un buen guacamole.

Colonial Puebla
Next stop was Puebla, a large city with a spectacular colonial center and extra-large zócalo. Puebla is famous for the colonial buildings covered in ‘azulejos’, painted ceramic tiles, of which we saw many. T and M spent quite a while chasing bubbles in the park. The many bubble vendors take turns to blow samples of their bubbles, so the kids followed them all around the park. After a lot of walking around the center, we took a city tour on an open bus to visit the attractions that are a bit further away. L shopped for some ‘palavers’ , a special kind of ceramic typical from Puebla, and we all tried some of the typical sweets from the region.
Throughout México we had seen signs for beers always together with ‘cheladas’ and ‘micheladas’. ‘Cheladas’ are simply beers served on a glass with salt on the rim and lemon, so we decided to go for a ‘michelada’ without knowing exactly what we were getting into. It turns out to be a mix of a bunch of things including worcestershire sauce and salt to which you add the beer. Disgusting. Couldn’t drink it.
Take a look at the pictures!

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